Si tenés una distribuidora en Argentina, la escena es conocida: salta el tipo de cambio, llega la lista nueva del proveedor en PDF, y alguien (probablemente vos) se sienta a rehacer la planilla renglón por renglón. Mientras tanto, se sigue vendiendo con los precios de la semana pasada. Esta nota repasa el método manual bien hecho, los 5 errores que más plata cuestan, y cómo se resuelve de raíz.
Para repreciar a mano sin regalar margen necesitás tres números por proveedor: el precio de lista (el del PDF/Excel que te mandan), la bonificación que te hacen, y tu coeficiente (flete, financiación, impuestos internos de tu operación). Tu costo real es:
costo = lista × (1 − bonificación) × coeficiente
Y tu precio de venta: costo × (1 + markup), con el markup por familia o grupo de productos. Si el costo está en dólares, el precio en pesos depende además del TC del día. El método funciona — el problema es sostenerlo: cada lista nueva y cada movimiento del dólar te obligan a rehacer todo, para cada proveedor, sin equivocarte en ningún renglón.
Repreciás "de memoria" con un porcentaje redondo y cada producto queda con un margen distinto al que creés que tenés. Al mes, la rentabilidad real no le pega ni cerca a la planificada.
La planilla dice $ 48.000 desde hace 3 semanas. El dólar se movió 8%. Cada venta de ese renglón regala margen — y nadie se entera porque el número "está en la lista".
Actualizás las familias grandes y las chicas quedan para después. "Después" no llega nunca, y justo eso es lo que te compran.
Vos actualizaste tu Excel, pero el vendedor cotiza con la copia que se bajó la semana pasada. Dos precios distintos para el mismo cliente.
Cada salto del dólar = un día entero de copiar, pegar y recalcular. Es trabajo que no vende, no cobra y no atiende clientes.
La forma robusta de no vender nunca con precios viejos es dar vuelta el modelo: en lugar de que el precio "viva" congelado en una lista, el sistema guarda la lista del proveedor + la bonificación + el coeficiente + tu markup, y calcula el precio de venta en el momento. ¿Se movió el dólar? Cambiás un solo número y todo el catálogo queda repreciado al instante. ¿Llegó lista nueva? La subís tal cual te llegó — la IA la lee, detecta el proveedor y actualiza los costos.
Eso es exactamente lo que hace FyncoTech para distribuidoras argentinas — y tu equipo cotiza siempre con el precio del día, sin copias viejas de la planilla:
Depende de tu costo de reposición. Si comprás en dólares o tu proveedor ajusta seguido, lo correcto es repreciar en el momento en que cambia el tipo de cambio o llega lista nueva — no una vez por semana. El problema nunca es la decisión: es que rehacer la planilla a mano cuesta horas, entonces se posterga y se vende con margen viejo.
Es el multiplicador que convierte el precio de lista del proveedor en tu costo real: lista × (1 − bonificación) × coeficiente. Cada proveedor tiene el suyo. Si el sistema guarda el coeficiente por proveedor, una lista nueva se convierte en costos correctos automáticamente.
La única forma robusta es que el precio de venta se calcule en el momento de cotizar (costo × markup, con el TC del día) en lugar de vivir "congelado" en una planilla. Así no existe la lista desactualizada: existe el precio de hoy.
Los ERP tradicionales pueden, pero suelen requerir módulos, un partner que lo configure y meses de implementación. Para una distribuidora PyME el 90% del problema es más simple: listas de proveedores → costos → precio de venta al día → cotizar rápido.
Mandanos una lista de precios de tu proveedor —el PDF o Excel que te llega— y te devolvemos tu sistema andando, con tu catálogo cargado. Gratis, sin compromiso.